22 de Octubre: Peregrino Incansable.

¡México sabe rezar. México sabe cantar. Pero sobre todo, sabe gritar! ,¡México Siempre Fiel!

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.

Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.

Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la “sollicitudo omnium Ecclesiarum” y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.

El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.

El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011.

El Santo Padre Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.

San Juan Pablo II, Pontífice, Ruega por nosotros.

La Estrella de quien nacerá el Sol.

8 de septiembre- Fiesta de la Natividad de María.

María, es quien dará pie para sanar todas las heridas derivadas de las faltas de nuestros primeros padres, Adán, y Eva. Junto a ella, Jesús, su Hijo, el Sol. Es por eso, que a María se le considera corredentora.

El nacimiento de María es una de las tres fiestas que tienen como centro el nacimiento, debido a su gran relevancia para la salvación de la humanidad, y su papel fundamental para los miembros de la Iglesia. Las otras dos fiestas son, el nacimiento de San Juan Bautista, y evidentemente de Nuestro Señor Jesucristo.

María, por su sobresaliente naturaleza innata (inmaculada concepción) es quien ha sido elegida para ser la Madre de Dios, y todas las demás gracias que esto implica.

7 de agosto: San Cayetano. ‘Pan y Trabajo’

“En el oratorio rendimos a Dios el homenaje de la adoración, en el hospital le encontramos personalmente”, solía decir San Cayetano (1480-1547), patrono del pan y del trabajo, cuya fiesta se celebra cada 7 de agosto.

San Cayetano fue un presbítero italiano, fundador de la Orden de Clérigos Regulares, cuyos miembros son conocidos como Teatinos. Nació en Vicenza, el 1 de octubre de 1480, y murió en Nápoles, el 7 de agosto de 1547. Estudió en la Universidad de Padua y obtuvo, en 1504, el doble doctorado en derecho civil y canónico.

Acabados sus estudios, Cayetano se mudó a Roma, donde lo nombraron protonotario apostólico del Papa Julio II. Estando al servicio del Papa, llegó a participar del V Concilio de Letrán. Cuando el Pontífice murió en 1513, Cayetano dejó la vida cortesana y empezó a prepararse para el sacerdocio. Fue ordenado unos años después, cuando tenía 35. Por aquel entonces empezó a ser parte del “Oratorio del Amor Divino”. 

En 1518, retornó a Vicenza, su pueblo natal,. Al morir su madre, se dedicó a la fundación y dirección de hospitales para tratar enfermos incurables -mayormente de sífilis- de Verona, Vicenza y Venecia. 

En 1524, fundó en Roma la Orden de los Teatinos (o Clérigos Regulares) junto con el obispo Juan Pedro Caraffa (1476-1559), que más tarde sería elegido papa con el nombre de Pablo IV. Los Clérigos Regulares Teatinos buscaban la renovación del clero, la predicación de la doctrina, el cuidado de los enfermos y la restauración del uso frecuente de los sacramentos. 

Cayetano, después de ser torturado durante el saqueo de Roma en 1527, es trasladado a Venecia, donde se dedicó a la dirección de su Orden. En 1533, fue enviado a Nápoles, donde moriría años más tarde. Fue durante este periodo que Cayetano -a fuerza de alentar la devoción al Santísimo Sacramento, la reforma del clero regular, y el espíritu de ayuda y asistencia a los más pobres y enfermos- marcaría para siempre al pueblo napolitano, haciendo brotar el cariño y la devoción que este le profesa hasta hoy. 

San Cayetano fue un hombre de un ardor e inquietud apostólica muy grandes. Ya desde los años en Venecia expresaba: “no estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al banquete celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza”. Siendo contemporáneo de Lutero y habiendo tomado noticia de los peligros de su Reforma, no perdió oportunidades para incentivar y hacer florecer una auténtica reforma de la vida y costumbres en la Iglesia, sin necesidad de dividirla. Por eso, apoyó siempre iniciativas muy interesantes y novedosas. 

Por ejemplo, en la etapa de Venecia, se asoció con Jerónimo Emiliani, en ese momento miembro de su asociación Amor Divino, a quien ayudó a fundar otra orden de clérigos regulares, la Orden de los Padres Somascos. Emiliani trabajaba en el llamado Hospital de los Incurables y era un noble veneciano que, después de una juventud aventurera, decidió, en 1531, dedicarse a los pobres y huérfanos como laico. San Jerónimo Emiliani fue canonizado en 1767, y posteriormente declarado Patrón universal de los huérfanos y de la juventud abandonada.

Después, durante los años en Nápoles, San Cayetano fundó hospicios para ancianos y más hospitales. Y no solo eso: junto al Beato Juan Marinoni creó los “Montes de Piedad”, una organización de beneficencia para auxiliar económicamente a los más pobres y combatir a los usureros de la época. Esa beneficencia habría de convertirse en el Banco de Nápoles. 

Al final de sus días y estando muy enfermo, San Cayetano no dejó de dar testimonio de la intensa piedad que lo movía. Los médicos considerando sus dolencias le recomendaron que ponga un colchón sobre su cama de tablas, a lo que el Santo respondió: “Mi salvador murió en la cruz; dejadme, pues, morir también sobre un madero”. 

El Papa Francisco profesa un cariño especial por él, al igual que el pueblo argentino. El templo en honor a San Cayetano del barrio porteño de Liniers (Buenos Aires) es un lugar de peregrinación de sus devotos. Allí los fieles, cada año, le piden pan y trabajo al Santo, y agradecen su intercesión.

San Cayetano, ruega por nosotros.
Cristo Redentor, ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero.

Reflexión para nuestro tiempo:

Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 44-52

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.
¿Han entendido todo esto?”. Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- La multiplicación de gobernantes obsesionados por mantener en sus manos todo el poder es visible. En los cuatro puntos cardinales encontramos figuras que se eternizan en sus cargos, recurriendo a todo tipo de estrategias abusivas, con tal de imponer sus creencias y proyectos políticos a costa de todo. El libro de los Reyes nos alerta contra la sordera de los gobernantes que son incapaces de soportar cuestionamientos y críticas de parte de los ciudadanos. Escuchar para gobernar y aprender a discernir entre el bien y el mal, entre las propias ocurrencias y las genuinas necesidades, es indispensable para gobernar medianamente a una nación. Más allá de las cuestiones partidistas, propias de la representatividad y la diversidad existente en la sociedad, es necesario que los gobernantes que se inspiran en el proyecto de Jesús, aprendan a escuchar, sepan dejarse cuestionar y se reeduquen permanentemente para servir con eficiencia y justicia a la sociedad que los eligió.

Santa María Magdalena: Apostol Apostolorum

Hoy la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la Santa, instituida hace 4 años gracias a un decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Un pasaje – de memoria a fiesta – que tuvo lugar durante el Jubileo de la Misericordia por indicación del Papa Francisco, quien en el pasado llamó a María Magdalena la discípula “al servicio de la Iglesia naciente”.

“He visto al Señor”

María Magdalena es el emblema de las mujeres de fe. Una fe que vive como “olas que cubren todo”, que cambian su dirección, que impiden quedarse en un rincón, que empujan a proclamar que el Señor está vivo: 

Y así esa mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba a merced del maligno (cf Lucas 8, 2), ahora se ha convertido en apóstola de la nueva y más grande esperanza. Su intercesión nos ayude a vivir también a nosotros esta experiencia: en la hora del llanto y del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nuestro nombre, y con el corazón lleno de alegría ir y anunciar: «¡He visto al Señor!» (v. 18). ¡He cambiado de vida porque he visto al Señor! Ahora soy distinto que antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Esta es nuestra fuerza y esta es nuestra esperanza.

El nombre de María Magdalena se deriva de Magdala, una población situada sobre la orilla occidental del mar de Galilea, cerca de Tiberíades, en la que el Señor encontró por primera vez a aquella mujer. San Lucas hace notar que era una pecadora (aunque no afirma que haya sido una prostituta, como se supone comúnmente). Cristo cenaba en casa de un fariseo donde la pecadora se presentó y al momento se arrojó al suelo frente al Señor, se echó a llorar y le enjugó los pies con sus cabellos. Después le ungió el perfume que llevaba en un vaso de alabastro. El fariseo interpretó el silencio de Cristo como una especie de aprobación del pecado y murmuró en su corazón. Jesús le recriminó por sus pensamientos. Le preguntó en forma de parábola cuál de dos deudores debe mayor agradecimiento a su acreedor: aquél a quién se perdona una deuda mayor, o al que se perdona una suma menor. En el capítulo siguiente, San Lucas, habla de los viajes de Cristo por Galilea, dice que le acompañaban los apóstoles y que le servían varias mujeres.Entre ellas figuraba María Magdalena, de la que había arrojado “siete demonios”.

También se recuerda a María Magdalena por otros episodios. En la hora más oscura de la vida de Cristo, María Magdalena contemplaba la cruz a cierta distancia. Acompañada por “la otra María”, descubrió que alguien había apartado la pesada piedra del sepulcro del Señor. Fue ella la primera persona que vio, saludó y reconoció a Cristo resucitado. María Magdalena, la contemplativa, fue el primer testigo de la resurrección del Señor, sin la cual vana es nuestra esperanza. El Hijo de Dios quiso manifestar la gloria de su resurrección a aquella mujer manchada por el pecado y santificada por la penitencia.

La tradición oriental afirma que después de Pentecostés, fue a vivir a Efeso con la Virgen María y San Juan y que murió ahí. Pero, según la tradición francesa adoptada por el Martirologio Romano y muy difundida en occidente, María Magdalena fue con Lázaro y Marta a evangelizar la Provenza y pasó los treinta años de su vida en los Alpes Marítimos, en la caverna de la Sainte Baume. Poco antes de su muerte fue trasladada milagrosamente a la capilla de San Maximino, donde recibió los últimos sacramentos y fue enterrada por el santo.

Papa Francisco, y la conversión de las Parroquias.

El Vaticano ha publicado este nuevo documento sobre la vida parroquial. Es la instrucción “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”. 

CAMBIO

En él pide un cambio de mentalidad ante los retos del mundo de hoy, marcado por la era digital y la globalización, donde el contacto con otras culturas es continuo.

Propone responder con creatividad en este nuevo marco. Recomienda revitalizar la vida sacramental, no encerrarse en el propio entorno y mantener el contacto con los pobres y necesitados.

NUEVA MISIÓN

En línea con el mensaje del Papa se recuerda que es fundamental la unidad en la vida de una parroquia y que se debe encontrar el modo de ayudar a las personas.

FRANCISCO
Nuestras parroquias han sido invadidas por muchas iniciativas donde, a menudo, no se incide con profundidad en la vida de las personas. También a vosotros se os ha confiado la tarea de reavivar, sobre todo en este período, la vida de nuestras comunidades parroquiales.

La instrucción subraya la importancia de enseñar a los laicos a escuchar y meditar el Evangelio. Es importante conocerlo para saber comunicarlo y facilitar el encuentro personal con Cristo.

También recomienda cultivar verdaderas relaciones humanas abiertas al diálogo y la solidaridad.

CONVERSIÓN

El texto dice que hace falta una “renovación interior” de cada persona porque se deben formar cristianos responsables y capaces de tomar conciencia de su papel en la Iglesia.

Ofrece reflexiones sobre problemas como la falta de sacerdotes o la gestión financiera de una parroquia. Indica a los obispos que den explicaciones formales a los católicos cuando haya problemas.

Los destinatarios de este documento son los integrantes de comunidades parroquiales y su objetivo es ofrecerles ideas que sirvan para inspirar su misión.

Francia: Catedral de Nantes, nuevamente en llamas.

18 de Julio, 2020- Nantes, Francia.

En abril del año pasado, Francia sufrió, y hasta la fecha padece, uno de los eventos más catastróficos al arte y a la religión. Un incendio en la Catedral de Notre Dame que provocó el desprendimiento y desplome del techo en la zona del altar.

Hoy, nuevamente Francia, en su ciudad de Nantes, se ve lacerada debido al incendio que ha sufrido la Catedral de San Pedro y San Pablo, en la ciudad ya mencionada.

Cabe resaltar que en 1985 se abrieron nuevamente las puertas de ésta catedral, tras permanecer 13 años en reparación, debido a un incidente similar acontecido en 1972.

Según fuentes diocesanas, las pérdidas por esta tragedia, no han sido mortales, sino, naturalmente, materiales. Entre éstas, el Rosetón de la Catedral que databa desde su construcción en el año de 1891; y el Gran Órgano Tubular, que pese a ser más reciente su posición en el coro de la Catedral, éste se llegó a considerar como uno de los más importantes de Francia, y de toda Europa.

En primer plano, se puede observar el Gran Órgano tubular, y al fondo, una parte del Rosetón.

Mantengámonos en oración constante, recordando que ‘los poderes del infierno no prevalecerán ante nuestra Amada Iglesia’.

Santísima Virgen de Notre Dame; Ruega por nosotros.
San Pedro y San Pablo; Rueguen por nosotros.
Cristo Redentor; ten piedad y misericordia de nosotros.

12 claves para usar el escapulario de la Virgen del Carmen

“La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales”, decía el Papa Pío XII.

Aquí presentamos 12 claves que debe conocer quien porta este objeto religioso.

1. No es un amuleto

No es un amuleto ni una garantía automática de salvación o una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana.

“Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados? Yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario”, advertía San Claude de la Colombiere.

2. Era un vestido

Escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros” y originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros, usado por los monjes en el trabajo. Los carmelitas lo asumieron como muestra de dedicación especial a la Virgen, buscando imitar su entrega a Cristo y al prójimo.

3. Es un regalo de la Virgen

Según la tradición, el escapulario, tal como se conoce ahora, fue dado por la misma Virgen María a San Simón Stock el 16 de julio de 1251.

María le dijo: “debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”. Más adelante la Iglesia extendió el escapulario a los laicos.

4. Es un mini hábito

Es como un hábito carmelita en miniatura que todos los devotos pueden portar como muestra de su consagración a la Virgen. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café. Una se pone sobre el pecho y la otra sobre la espalda y se suele usar bajo la ropa.

5. Es uniforme de servicio

San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia, decía: “Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios”.

6. Tiene tres significados

El amor y la protección maternal de María, la pertenencia a María y el suave yugo de Cristo que ella nos ayuda a llevar.

7. Es un sacramental

Es reconocido por la Iglesia como un sacramental, es decir, un signo que ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción.

El escapulario no comunica gracias como lo hacen los sacramentos, sino que dispone al amor del Señor y al arrepentimiento si se recibe con devoción.

8. Puede ser dado a un no católico

Cierto día le llevaron a San Stock un anciano moribundo, quien, al recobrar el conocimiento, le dijo al santo que no era católico, que usaba el escapulario como promesa a sus amigos y rezaba una Ave María diariamente. Antes de morir recibió el bautismo y la unción de los enfermos.

9. Fue visto en una aparición de Fátima

Lucía, la vidente de la Virgen de Fátima reportó que en la última aparición (octubre de 1917) María se apareció con el hábito carmelita, el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevan con reverencia. Asimismo, pidió que los que se consagren a ella lo usen como signo de dicha consagración.

10. El escapulario que no se dañó

El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario y 600 años después, cuando abrieron su tumba, el objeto estaba intacto. Algo similar pasó con San Alfonso María de Ligorio.

San Juan Bosco y San Juan Pablo II también lo usaban y San Pedro Claver investía con el escapulario a los que convertía y preparaba.

11. Cualquiera no lo puede imponer

La imposición del escapulario se debe hacer preferentemente en comunidad y que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual y de compromiso con la Virgen.

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote y puesto sobre el devoto con la siguiente oración: “Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna”.

12. Solo se bendice el primero que recibes

Cuando se bendice el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los ya gastados, si fueron bendecidos, no se deben echar a la basura, sino que se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.